domingo, 13 de marzo de 2016

La siesta de las aves

Ganso del Nilo (Alopochen aegyptiacus); ej en cautividad.
        En los últimos años, se ha estudiado el sueño en las aves, concluyendo que tienen las mismas fases que los mamíferos,  una, llamada SWS (sueño de ondas lentas o Slow-Wave Sleep) o de sueño profundo, y otra llamada REM (sueño de movimientos oculares rápidos o Rapid Eyes-Movement). También se ha determinado que, al igual que los mamíferos, recuperan la pérdida de sueño sumiéndose en un sueño más profundo.

Ánade azulón (Anas platyrhynchos); Alsacia.

Vuelvepiedras (Arenaria interpres); Luanco, Gozón.

Silbón overo (Mareca sibilatrix); ej en parque.

        Una excepción dentro de las aves es la estrategia de los vencejos (ver blog Naturaleza Cantábrica). Éstos, solo se posan en tierra en la estación reproductora, el resto del tiempo duermen en el aire. Los vencejos solo tienen fase SWS durante el sueño, por lo que para seguir volando, pueden mantener un ojo abierto, y su correspondiente hemisferio cerebral despierto.

Grupo de vencejos comunes (Apus apus) sobre la Sierra de Tineo.

Correlimos común (Calidris alpina); Ría do Burgo, La Coruña.

Jóvenes de gaviota patiamarilla (Larus michahellis); Avilés.

        Esta estrategia se generaliza en las aves, cuyos hemisferios cerebrales pueden funcionar por separado, manteniendo de esta forma una semivigilia, en la que un ojo y la mitad del cerebro descansan, mientras sus opuestos siguen activos.

Gaviota sombría (Larus fuscus); Dakhla, Sahara Occidental.

Malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala).

Porrón albeola (Bucephala albeola); ej en cautividad.
        Otra forma de recuperar el tiempo de sueño perdido es dormir pequeñas siestas. Se ha comprobado que en ocasiones, durante el día, tienen períodos de somnolencia de unos pocos segundos (entre 5 y 10), y que se quedan dormidas casi instantáneamente, gracias a lo cual, están poco tiempo desprotegidas.

Porrón europeo (Aythya ferina); Gijón.

Correlimos tridáctilo (Calidris alba); El Espartal, Avilés.

Bando de gaviota sombría; playa de Bañugues, Gozón.

Correlimos oscuro (Calidris maritima); Luanco, Gozón.
        Muchas aves, pero principalmente las anátidas y limícolas, dependen en gran medida de las mareas para alimentarse, por lo que mantienen su actividad tanto de día como de noche. Para compensar, en los períodos de reposo, sestean casi de continuo, a veces en bandos en los que algún individuo permanece alerta.

Machos de cerceta carretona (Spatula querquedula); ría de Villaviciosa.

Ánsar piquicorto (Anser brachyrrhynchos); Gijón.

Archibebe claro (Tringa nebularia) y chorlito gris (Pluvialis squatarola); ría de Avilés.

Vuelvepiedras; Gijón.

        Otras aves, solo se alimentan durante las horas de luz, por lo que es muy raro verlas sestear durante el día, ya que duermen durante toda la noche. Este es el caso de la mayoría de los paseriformes. Muchas spp además, se reúnen en dormideros comunitarios, por lo que suelen concentrarse en ellos al anochecer. Como es lógico, las aves nocturnas duermen de continuo durante el día bien protegidas, para concentrar su actividad durante la noche.

Serín canario doméstico, variedad timbrado español.

Cormorán grande (Phalacrocorax carbo) en dormidero; Gijón.

Grupo de estornino pinto (Sturnus vulgaris) antes de entrar en el dormidero; Gijón.

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